La verdad del orgullo andaluz

Después de llenar mi ego con los típicos eslóganes para conmemorar el Día de Andalucía … Algunos como: “De Andalucía al cielo”, o “Al octavo día Dios creó a Andalucía” o “Soy andaluz/a, simplemente tuve suerte” ….Me pregunto, que macabra maldición invade nuestras mentes que hace del amor más puro una venda en los ojos, que nos hace ver las cosas del color que no son. Te aseguro que no son verde y blanco, por lo menos el verde y blanco que yo conozco.

Si nuestra madre fuera nuestra tierra Andalucia, desearíamos lo mejor para ella …y que ni el aire la toque!!!! …No es asi? Bien…

Nuestra madre Andalucía ha tenido muchos hijos e hijas en la historia..

Siglos atrás muchos/as hijos/as de nuestra madre Andalucía, como fenicios, cartagineses, griegos romanos, o musulmanes hicieron de ella una tierra próspera.

Sin embargo los hijos/as de hoy, solo la llevan en banderas, presumen de ella, de su sabiduría, de su cultura, de su singularidad……. pero todo se queda en un “Amor particular”.

Supongo que cuando nos toca sacar orgullo, sacamos toda la leña del asador y de la hemeroteca. Porque hoy en día parece que la historia a “tiempo real” de Andalucía no tiene valor, ni nos hacer sentir orgullosos/as para sacar pecho. Y bueno…que más da?? ya muchos/as andaluces y andaluzas del pasado hicieron grandes proezas y nos da para alimentar nuestro orgullo 300 años más. Para qué me voy a preocupar de andaluces y andaluzas de hoy que luchan por cambiar nuestro entorno y aspiran a hacer cambios positivos en nuestra tierra?

No se como llegamos a estar en esta situación. Aunque podemos empezar a tirar del hilo…

La situación de Andalucía y la riqueza de sus tierras han provocado que, desde el Neolítico, por su territorio hayan pasado algunas de las civilizaciones más avanzadas de la historia, como los tartesos, fenicios y los griegos. Fueron precisamente los tartesos quienes fundaron algunas de las primeras colonias en Andalucía: Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga) o Sexi (Almuñécar).

Luego el dominio musulmán, en Andalucía duró mucho más (poco menos de ocho siglos) que en el resto de España. El período árabe fue la época de la región, que desarrolló un mayor nivel de desarrollo económico, social y cultural, siendo entre los más avanzados del mundo conocido en ese momento, y donde se practicaba una tolerancia religiosa activa que permitía a sus tres culturas, la islámica, la judía y el cristiano, vivir juntos en paz.

A partir del siglo XI se comienzan a producir las primeras fracturas en el reino musulmán de Andalucía, unas desavenencias que terminarían por desembocar en la creación de taifas por todo el territorio, esto es, pequeños reinos independientes de gran cultura pero poca capacidad de defensa frente al avance de los reyes castellanos

Las luchas entre reyes castellanos y el pueblo musulmán comenzaron a tener su punto álgido en el siglo XIII y culminaron con el asedio de las tropas castellanas a los musulmanes en la Alhambra de Granada.

Hasta finales del siglo XV, las poblaciones prósperas de judíos y musulmanes, casi el 10% de la población, practicaban su religión abierta y orgullosamente, pero tras el asedio católico, España llevó a cabo una dura conversión, iniciada por los Reyes Isabel y Fernando, aunque esta no parecía suficiente y fue Felipe III quien no dudó en expulsar a 300,000 descendientes de la población musulmana de España que se habían convertido al cristianismo, los «moriscos», a principios del siglo XVII. El costo humano fue espantoso. Pero, se pensaba, España finalmente era pura.

A partir de ese momento, la prosperidad andaluza disminuyó progresivamente, a excepción de los puertos de Sevilla y Cádiz que, al comerciar con el Nuevo Mundo, continuaron prosperando. En 1713 Gibraltar fue cedida a Gran Bretaña y en 1833 la región se dividió en las ocho provincias actuales. Andalucía se convirtió en un bastión del movimiento anarquista durante la República española. Sin embargo, cayó contra los rebeldes en la guerra civil española, sufriendo numerosos hostigamientos (entre todos los asesinatos simbólicos y terribles de Federico García Lorca en Granada)

Creo que nuestra posición en el culo de España y Europa se debe a que los andaluces y andaluzas creemos y amamos tanto a nuestra tierra como un amor tóxico porque pensamos que el amor lo puede todo. Y confiamos, somos pacientes y creemos.. como tantas veces creímos y recibimos a diferentes pueblos con los brazos abiertos,

Una de las frases que más me gusta y define unos de los porqués somos así, es una cita de Blas Infante que dice…

He visto entregada esta tierra a aventureros de la política, a advenedizos que hacen de ella asiento de su cretina vanidad y base de su mezquino interés. Los que hacen de la política una profesión exclusiva y excluyente (como una propiedad) suelen hablar de conflictos entre ideas y realidades. La diferencia entre ellos y nosotros es esta: para ellos, las realidades de un país son los intereses creados; para nosotros, las realidades de un país son los dolores creados por esos intereses.

Los Andaluces/as recuerdan su historia más reciente que es muy cruda y dejan para los libros de texto a merced de políticas territoriales varias, otras historias de civilizaciones andaluzas prósperas.

Para plasmar la historia más reciente que nos hizo tanto daño emocional, me quedo con otra cita de Blas Infante que dice…

“Yo tengo clavada en mi conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales…”. 

Y ahí nos quedamos.. anclados, Agradeciendo cada limosna, Cada ápice de bienestar…Porque estamos mejor que antes y con eso basta. Mientras los demás pueblos crecen nosotros/as seguimos creciendo infinitamente menos.

Y nos quedamos en ese punto.

Con el trascurso de los años hemos evolucionado…pero nunca “volvimos a ser lo que fuimos”.

Humildemente creo que Andalucía tuvo una herida muy traumática y dolorosa en un tiempo no muy lejano de su vida. Tuvo una terapia de choque…y le inyectaron un montón de anestesia para que pudiera integrarse en un país creado para que estuviera en segundo plano, y así enmascarar la realidad de esta tierra, con el fin de que sus gentes siguieran teniendo siempre el mismo lugar camuflado, parecido al prototipo de “La Juani” en “Medico de familia”. Pero de forma sutil… para no dar mucho “el cante”. De esa forma, empezamos a creernos ese rol y esa realidad paralela, haciendo que nuestro amor por esta tierra se vuelva tóxico. Y te explico porqué…

Pensamos que Andalucía es lo más , cuando en realidad es que somos lo menos.. No podemos vivir sin ella ni en ella. Estamos a la cola del desempleo, en infraestructuras, en educación, en productividad, etc

Nuestro amor es tan tóxico, que asfixiamos a nuestra tierra agarrándola fuerte como un náufrago que se ahoga y se aferra a un tronco de madera, No le damos de comer ni de beber pero la exponemos en un escaparate con preciosas luces y banderitas…No somos conscientes de esta realidad paralela y seguimos diciendo que Andalucia, la que asfixiamos y no alimentamos……. es lo mejor del mundo.

Vamos a ser capaces de ver la realidad en Blanco y verde.

El verde y blanco de verdad …del color que somos todos y todas los/as andaluces y andaluzas.

Del color que fue Blas Infante, Antonio Machacho, Federico Garcia Lorca, Miguel Hernandez, Antonio Machado..,y las calles del 4 de diciembre de 1977.

Pero no para anclarnos en el pasado y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Si no, para volver a tener los colores que evocan tonalidades del campo andaluz, a el tiempo que simbolizan los valores de la pureza y sobre todo de la esperanza en el futuro.

Tierra mía , Andalucía.

Te libero de mis manos,

que te oprimen.

De mi ego

que te idolatra,

De mi conformismo

que te estanca.

Te doy mi luz,

que te guía.

Mis brazos que te alcanzan,

al lugar donde mereces…

ni de rodillas,

ni descalza.

Versos de Isabel Armenteros Alarcón